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Resultados No me siento a gusto con las amistades que tengo 1 2 3 - Vanessa Martínez Cañadas

ÉSTOS SON TUS SIGUIENTES PASOS

Léelos atentamente y descubre mis recomendaciones

No encajas en ningún grupo

Si te consideras una persona amable, empática y capaz de escuchar a cualquiera, no tienes problemas a la hora de hacer nuevas amistades o ganarte el cariño de la gente, pero con el tiempo vas perdiendo esto.
Ves como todo el mundo se integra en grupos, se lo pasan bien y se sienten refugiados y comprendidos, mientas que tu acabas alejándote sin quererlo. Incluso llega un momento en el que nadie cuenta contigo y te vuelves invisible. No consigues estar a gusto en un grupo porque tu forma de actuar es diferente a la del resto, y tus inquietudes no tienen nada que ver con estar pegada a una pantalla o dar buena imagen a desconocidos a través de redes sociales.
Te sientes inferior, ya que te has dado cuenta de que las personas solo se fijan en lo aparente en vez de mirar más allá y tu te sientes el bicho raro de la película. Incluso tus “amigos/as” te tachan de aburrido/a, apagada, huraña y hasta depresivo/a tan solo porque no te apetece estar hasta las tantas bebiendo y de fiesta.
Incluso tienes que fingir para no ser excluido/a.
Estas rodeada de “amigos/as” que no paran de cotillear entre ellos/as, y criticar a todo el mundo. Eres consciente de que tienes la autoestima por los suelos, pero no sabes qué hacer para remediarlo. La opinión de ti mismo/a se basa en cómo te tratan los demás, y tu estado de ánimo no es el mejor.
Enfócate en ti.

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Tienes dependencia emocional. No puedes estar solo/a

Si eres de los que contantemente necesita estar rodeado de personas o parejas y no se siente bien en soledad déjame explicarte de donde proviene.
En la antigüedad aprendimos que podíamos resolver los problemas y enfrentar a los leones y tormentas en grupo, aprendimos a colaborar y trabajar juntos para lograr el avance personal y social, desarrollamos el habla y el lenguaje para comunicarnos con otros, las caricias para reforzar los vínculos.
Somos seres sociales por naturaleza, pero eso no significa que no podamos estar en soledad. El miedo a estar solo/a es algo que puede quitarte la paz e inclusive hacerte sentir que estás en peligro, aunque no sea así.
Querer estar con los demás puede ser un escape de ti mismo, es probable que estés queriendo evitar contactar contigo por miedo a lo que puedas descubrir o por sentirte inquieto/a. Cuando haces un alto y dejas de distraerte por otras personas o por andar en la actividad diaria, es que entonces empiezas a hablarte, y quizás no quieres escuchar lo que quieres decirte.
Te estás evitando a ti mismo/a, como si tuvieras miedo a ti mismo, pero yo te pregunto: ¿Cuánto tiempo más podrás estar evitándote a ti mismo/a? Vives contigo, atrévete a conocerte y hablar contigo, créeme que sólo podrás encontrar cosas buenas para ti.
Puede ser que en el fondo estés necesitando ser independiente y libre en cómo tomas decisiones, en qué creer y con quién andar. Revisa qué tan libre te sientes de tu familia o de los juicios de los demás, y quizás alcanzar esa libertad, al estar solo no sea tanto problema.
Dite la verdad. La verdad nos hace libres. Enfócate en ti.

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Sientes que das más de lo que recibes

El origen de estas pautas proviene de la infancia y a la necesidad de recibir aprobación, cariño, reconocimiento, en el fondo de sentirse y saberse queridos.
Pero ya te habrás dado cuenta que cuando más complaciente eres, cuanto más tratas de cuidar, de motivar, de proteger, menos amor y gratitud recibes.
De hecho, el proceso suele ser proporcionalmente inverso.
El amor, como con todo, debe entregarse a quién lo merece y a quién lo va a valorar. Si no es el caso, ese amor que tienes entrégatelo a ti, pero no lo desperdicies con quien elige sentirse superior haciéndote sentir débil por tu necesidad de dar.
Si tú consideras que estás dando mucho y no recibes nada o muy poco, es que algo estás haciendo mal y lo que haces es justamente sentir la carencia, la necesidad, la escasez.
El mensaje que estás enviando es: lléname, estoy vacío, necesito que me quieras para sentirme alguien.
No mendigues amor. Enfócate en ti.

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